LA APUESTA POR LOS GRISES

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Intervenir en el tejido de lo político

Ni blancos ni negros, traer a escena al tercero excluido: la propuesta de un hijo de Bahía y otro de Oriente, adoptivo de Bahía. Los inicios, el proyecto, el criterio y el entramado de una idea nacida, concebida, pensada y proyectada desde acá hacia allá. Guillermo Goicochea y Maximiliano Crespi en este NEXO con los 17grises.

Por Agustín Hernandorena
ahernandorena@periodicoatico.com.ar

Avanzo por Alem. La cara del Municipal va cambiando de colores, mientras se hacen las siete y media de la tarde en Bahía. No me acuerdo muy bien la altura donde queda la casa. Un abrazo a Guille que me espera paciente, relajado en la puerta, como fumando debajo del agua. Apoyo la bici contra uno de los muros de la casa, la ato, y nos disponemos a entrar, cuando pienso: le estamos pisando el césped al viejo… pero qué importa… si se murió hace un montón. Además, pienso, con la guita que tenía, qué carajo le importa el césped. Podríamos decir que Mister Coleman era el dueño de la ciudad, era el capo, el Don Corleone pero sin onda, el “Señor Ferrocarril”. Es como estar comiéndole las tripas a Don Coleman: en el medio de su living, hoy se presentan dos libros disconformes con un planteo que defendió y del que formó parte fundamental, al menos acá en Bahía: la modernidad.
El señor Coleman, que alguna vez se habrá sentado frente a ese ventanal acariciando su copita de licor, era el Superintendente (¿mas que el intendente?) Divisional de Tráfico en Bahía Blanca y representante de la gerencia del Ferrocarril del Sur. El señor de las vías, digamos. Ahora se tiene que aguantar el ruido, los libritos incómodos sobre la mesa, el bullicio de las gentes, del pueblo que quiere saber de qué se tratan. Arturo ingresó a su puesto un primero de agosto de 1887; en el ’37 fue agasajado, por las bodas de oro cumplidas en su labor, con un gran banquete en el Club Argentino, rodeado de la creme de la creme. A Arturo se le cortó el chorro en 1949, cuando Perón decide nacionalizar los ferrocarriles. Tenía 81 años. Murió en el ’52, unos meses después de Evita. Pienso: Y ahora ¿de quién es el Ferrocarril?
En ese living, la historia de esta ciudad se atraviesa, en ese living se forjaron 67 años de la historia que nos constituye, el tren cargado que viene del norte, pasa por nuestro puerto y sigue camino al sur. Arturo, el de la foto, en el medio del andamiaje, controlaba y decidía, era el “Señor Ferrocarril”. En la mesita, en la que supo apoyar su sombrero, su pluma, sus documentos, su mano cansada, donde dejó descansar sus sentimientos, donde se posaron sus recuerdos ingleses, ahora el libro de un pibe de no mucho mas de 20, retoma a Foucault y lo hace presente, y otro agarra su tesis sobre el pensamiento de Viñas, se lo roba a la academia, lo hace hablar y te lo tira por la cabeza. Además de La Posición, una gramática para destejer los medios que no median, un revolver que sangra y la ausencia de un té caliente.
El viejo va fastidiándose aun más. No para de llegar gente, cámaras y flashes, pibes correteando, mucho ruido e ideas raras, que no se sabe de donde las sacaron. El Mister sobrevuela con bronca su casa y observa, sabe que está siendo ultrajado. Sin embargo, el ritual sigue sus pasos. Karen Garrote, la culpable de la ausencia, nos invita a subir. La muchedumbre sube. En un cuarto, preparado con unas sillas, una pantalla que resume los pasos del proyecto y la voz presentadora de Guillermo Goicochea, se da inicio a la segunda arremetida de 17grises.
La primera fue en diciembre de 2008. Ahí Goicochea presentó Gramática de los medios; Garrote Ausencia de té; y Granizo Hombres hechos. Fue la primera apuesta. Pero los golpes siguen cayendo. Ultrajando la casa del viejo, siguen apostando a una fuerte impronta política, hacer intervenir esas hojas escritas para el régimen académico, en la polis, en la ciudad, en Bahía. El proyecto 17grises es el proyecto cultural independiente, abierto y coordinado por los escritores Maximiliano Crespi y Guillermo Goicochea. Maxi, desde la otra punta, espera su momento, el de mostrar El revés y la trama, su tesis vuelta política, interviniendo. Cerca de Guillermo, parado, después sentado, está Maximiliano Lagarrigue, autor de Límites de la biopolítica. Del Leviatán al Propietario Salvaje, también, un conjunto de palabras que no se quedaron en la vitrina de la Universidad. Sandra Uisich presentó a Lagarrigue y Fabián Wirscke a Crespi.
La presentación no se prolongó más de 30 minutos, como para no molestar y como para que entendamos que los libros hablan por ellos. Y vino la invitación: vino el vino y vino la música. Bajamos y nos esperaban Milton Amodeo y Guillermo Pohle. Dos guitarras, sentados, armónicos, se tocaron cuatro o cinco, y cumplieron con el deseo de Guillermo: “Blackbird” de los Beatles (esta versión fue acompañada por el canto de unos pájaros salidos de la boca de Cristina Vilariño, profesora de filosofía en la UNS).
Todos con un vasito de vino en la mano, grupos de gente charlando, mucha alegría, fotos por todos lados, asistentes que se iban con los libros bajo el brazo o con el último número de la revista La Posición. Todo eso mientras el Mister se resignaba a la compañía, a pensarse situado junto a otra posición. Nos acercamos a Guille [Goicochea] y a Maxi [Crespi], arreglamos para el otro día. De esa charla de a cuatro, se pudieron rescatar estos fragmentos, separados en dos apartados. Con ustedes, los coordinadores de un espacio critico, plural e interdisciplinario, en el que las cosas están muy claras.

INICIO & PROYECTO

Crespi: El proyecto nace una tarde, entre amigos, sobre la idea de un paradigma nuevo y después de cierta decepción respecto de un proyecto anterior. La idea era armar un proyecto colectivo, algo que rompiera con lo que habíamos tenido problemas, que era el establecimiento de jerarquías. Decidimos que fuera algo horizontal y sobre todo para evadir los posicionamientos binarios. En ese sentido, la metáfora que trajo Guille, la de los diecisiete grises, es paradójicamente muy esclarecedora… ¿La querés explicar vos, Guille?
Goicochea: La idea de los grises, es que dieciséis tonalidades percibe el ojo humano, una maquina común, una PC encuentra 354 valores. Entonces, jugar ni con el blanco ni con el negro, sino con el lugar abierto a la discusión y nosotros agregando un gris más. Abrirnos nosotros como una propuesta más, por sobre las que hay. Trabajar con matices, en los degrades. Que no se confunda que en los grises todo vale, no es eso, no es el gatopardismo, la propuesta nuestra es alejar lo bipolar. El tercero siempre está excluido, la idea nuestra es recuperarlo y empezar el juego. Por eso grises, no donde todos los gatos son pardos, sino donde se abren los intersticios para discutir, para abrir.
C: Que a los 16 que puede percibir el ojo humano y nosotros le podamos agregar uno más, es también no conformarse con un régimen de verdad. Pensar en uno más, aun cuando aparentemente sea impensable. En ese marco realizamos todas las actividades de 17grises que, por supuesto, no se reducen a la actividad editorial: organización de eventos, preparación de muestras, organización de jornadas o conferencias, presentación de libros que no son editados por nosotros. La idea fundamental era organizar una red de vínculos, no excluir a aquellos que hacen lo mismo o algo similar a nosotros. Queremos armar una red. La idea inicial era trabajar desde una posición situada: Bahía Blanca, con una perspectiva proyectiva. O sea, poder proyectar a los intelectuales o a los jóvenes intelectuales de Bahía Blanca, a través de sus producciones, hacia lo que es el campo cultural nacional. Y, por supuesto, tratar de tejer una red: Buenos Aires, La Plata, Rosario, Córdoba, Bahía Blanca.
Por ejemplo, en términos de sistema inter-editoriales, la primera tirada de libros, en diciembre, la hicimos muy en relación con la editorial “El suri porfiado”, dirigida por Carlos J. Aldazábal. Después, hicimos un intercambio bastante fluido con “Sigamos enamoradas”, la editorial que trabaja Buenos Aires-Necochea y dirige Marina Serrano y con El 8vo loco, a quien La posición dedicó especialmente un dossier. A su vez, esto recibe contra propuestas, por ejemplo, la que surge con los chicos de Editorial Tamarisco, que tiene también un importante componente bahiense si vos querés, aunque es un evento que está todavía por realizarse, la idea que habíamos punteado con Sonia Budassi era que Tamarisco presente a 17grises y 17grises presente Tamarisco. La consigna es siempre abrir y no clausurar la relación.
En otro plano, los vínculos son también inter-institucionales: trabajamos en relación con el Seminario Freudiano, a través fundamentalmente de su Secretaría de extensión, lo hicimos con el Departamento de Humanidades en actividades que no se suscribieron con lo académico. También lo hicimos con gente de otras academias armando jornadas interdisciplinarias, en las que incluso pudimos convocar a los medios o a gente formada en los medios y que nunca llega a enterarse de lo qué pasa dentro de la Universidad, porque la Universidad nunca toma desde un interés los temas que pasan por los medios.
La gran mayoría de estas actividades se hizo en Bahía Blanca, y después se hicieron otras a partir de afinidades temáticas: un ejemplo clarísimo, es la presentación del libro de Karen Garrote [Ausencia de té, 17grises, 2008], en el Jardín japonés. Se dio a partir de pequeños vínculos creados por nosotros, y pudimos ir con todo el grupo. Ahora los libros pueden leerse y adquirirse ahí. 17grises procura trabajar con esas instituciones, que parece no están haciendo nada, y en realidad lo están haciendo en soledad y en circuitos restringidos. Desde el comienzo pensamos que el proyecto debía ser algo así: un lugar de articulación, una zona de intercambios. En ese sentido, trabajamos combinando fuerzas productivas.
G: Lo que decía antes, sobre el concepto de los grises, la idea de matizar, de trabajar en los degrades, tiene que ver con decir: disponemos de una mínima logística, pero no la tenemos para nosotros solos. Si alguien quiere articularse a través de 17grises y desembarcar en Humanidades. Lo hicimos con el Seminario Freudiano y nos fue de maravillas. Cuando se ofrece el degrade, el matiz, eso es lo que llama la atención: porque si vas de blanco a blanco entrás en un círculo virtuoso que termina siendo vicioso, y terminás hablándole a los cuatro de siempre, que te devuelven lo que pueden. No rompés. La idea es articular, este tiene que ser un espacio que tiene que ser usado por mucha más gente de la que lo está usando ahora.
C: También queríamos apartarnos de los grupos independientes que, afirmándose tanto en su autonomía, terminan recortando sus horizontes de operatividad. En ese sentido, creemos en la verdad de esa frase de Spinetta que dice: lo que está y no se usa, nos fulminará. Quiero decir: existiendo las posibilidades, los medios públicos, la idea es que desde el proyecto se generen programas de creación, de investigación. Si se avalan o no, no tiene que ver con el proyecto. El proyecto es todo voluntad de apertura.

CRITERIO & SELECCIÓN

G: Nuestro criterio pasa por una cuestión clara que es la interpelación a la ontología actual. Pretendemos trabajar con un formato amplio, pero no una amplitud donde quepa cualquier cosa. Lo que intentamos hacer, es seleccionar aquellos textos, afines a las marcas topológicas que proponemos. La colección que a mi me toca dirigir es la de Deslinde. O sea, que nosotros decidimos trabajar con lo lindante, lo vecino, lo que está cerca. Por ejemplo, veíamos que un proyecto, un formato, como podría ser la Gramática de los medios [Guillermo Goicochea, 17grises, 2008], la academia no lo resiste. Y afuera tampoco había un lugar que lo resistiera. Entonces, cuando quedás montado con un pie puesto en la academia y un pie más cercano al ensayo, a lo político, a la polis, te das cuenta que no hay un lugar. Entonces, o te restringís vos a no producir ese discurso, o decidís hacer un proyecto como el nuestro. Evacuar el deseo por ahí. Desde ese lugar, Ausencia de té no lo podés agarrar como novela, tampoco únicamente como ensayo. Hombres hechos [Mariano Granizo, 17grises, 2008] tiene un realismo crudo que tampoco cabe en cualquier lugar. Entonces, ese discurso que supuestamente pierde en especificidad, nosotros vemos que gana en otra potencia. Parece que si no se trabaja desde la academia, pierde seriedad, y nosotros queremos recuperarla del otro lado: esto es serio porque interpela, provoca a la ontología actual, a lo que nos está pasando ahora.
Nuestro primer criterio es ese, que sean temas que nos muevan a discutir el aquí y ahora. Desde Bahía salir a discutir al plano nacional. Primero Bahía, después salgamos. Estamos formados en este campo, tanto Maxi como yo estamos formados por esta Universidad, así que en ningún momento pasa por nuestras cabezas renegar de nuestra formación, al contrario. Y como, intentamos transformar algo, primero tuvimos que transformarnos nosotros.
Los lugares que se abren, hasta en un punto son de militancia, abrir una cátedra para enseñar a pensar, no como un espacio para “dictar clase”. El que viene es un oyente, no es un alumno. Y la idea es seguir abriendo espacios.
No estamos de la vereda de enfrente de los blancos, ni de los negros.
Esto queda muy claro cuando decidimos publicar tesis, como la de Maximiliano Lagarrigue [Limites de la bio/política, 17grises, 2009], que para nosotros es la jugada política mas escandalosa, si se quiere. Aquello que no puede o no quiere o no le interesa hacer a determinados sectores, a la llamada academia, a nosotros si nos interesa. Es escuchar la voz de los jóvenes estudiantes, mas que la voz de los consagrados. Sería para nosotros mucho más fácil, pensando en el mercado, publicar a gente consagrada. Sinceramente no nos interesa esa propuesta. Lo vemos como un facilismo. Lo que no quita, que el día de mañana aparezca en nuestro catálogo gente conocida. Pero primero vamos a hacer el camino este, con gente que trate de conmover el status quo, no que lo mantenga.
C: En ese sentido, tenés que pensar de qué modo se hace la selección o de qué modo se opta por determinados textos. Lo que decía Guille, decidimos publicar “tesis”, pero sólo aquellas que nos resulten críticas, ya porque se tomen temas complejos en términos de resolución o porque el enfoque desde el cual se abordan esos temas ya tratados es lo que los renueva. Pero, sobre todo, porque algo del orden de la polis que en esos textos está siendo puesto en discusión.
En la primera presentación se dejó en claro algo: la idea de que si había algo con lo que coincidía 17grises inicialmente para decidir publicar esos 3 libros que aparentemente son tan diferentes [Ausencia de té, Hombres hechos, Gramática de los medios] era una sensación de incomodidad con la estructura de la vida moderna. Sobre todo la manera en que cada una de esas escrituras que salían al ruedo trataba de resolver problemas que atañen a la modernidad o al capitalismo post-industrial o tardío, como quieran decirlo. Sobre todo, retirándose de la apuesta que cree retirada la modernidad, que cree la posmodernidad, que cree que es el paso ad infinitum de la historia. En ese sentido, cada uno de esos textos, habría que sumarles estos dos que son tesis [El revés y la trama y Limites de la bio/política], se reconocen modernos, pero no conformes con lo que esto implica. Y exhiben su inconformidad y su incomodidad en aquellos lugares donde la hegemonía parece naturalizarse.
En ese punto, las dos colecciones que lanzamos: Literal y Deslinde/lindante, a su vez se desdoblan previsiblemente, esto se relaciona con la idea de matiz que los grises presuponen. Por un lado, Literal es literal/imaginaria y literal/texturas, entonces ahí hay una doble apuesta: una apuesta a la discusión de los lenguajes con el que se produce lo real, y al marco imaginario donde se produce lo real. Es decir, en un punto, Ausencia de té discute los lenguajes a través de los cuales se enuncia una verdad dentro de un régimen. Y Hombres hechos señala determinada caída de un registro analista. Es una historia, si se quiere, estallada, es una novela no novelada. Es una novela que sustrae, que quita aquello que la novela moderna iría a contar.
En la primera embajada de Deslinde, salió la Gramática de los medios: y ésta le arranca la capacidad de producir sentido a un circuito cerrado como es la academia, para ponerlo a pensar el lugar de producción de la política, concreta, real, hoy. Guille puede decir mas cosas que yo…
G: ¿Del libro? Raro artefacto la Gramática. Creo que hay un titulo que fue muy sugerente: “El secuestro de la mirada”. Para mi la mirada es parte del discurso y creo que la Gramática lo que intenta interpelar es eso. No solo respecto a la academia, sino a lo que nos está pasando como polis. La idea es producir un pequeño tajito, corte, para ver cuales son las hebras esas que nos van tejiendo, de ahí parte el hecho de leerlo en clave de gramática, animarse a leer la pantalla como se lee un texto. Cuando hablo de pantalla, no me refiero solo a la pantalla de tele, de una lap-top, sino también al parabrisas de un auto y a la pantalla que se monta en una cátedra, es decir, a la mascara. Por detrás uno puede ir viendo esas hilachas y cómo se va produciendo un discurso que se naturaliza y se funda como hegemónico y no hay un modo de poder entrarle, porque se genera como una pantalla de acero inoxidable. La idea era hacer un alto, parar la pelota, dejar de correr atrás de la pelota, frenar y ver cómo está dispuesta la cancha. La idea de poner la pelota al pie y cambiar la velocidad: contra todo gesto de Verón, yo me sigo quedando con Román. Todos corremos, entonces cuando frenás te podés preguntar qué estás haciendo.
Ayer charlaba un poco con Maxi y le decía que mi preocupación de la gramática no es tanto, desde el enunciado desmontar cómo se constituye el sujeto, sino que mi preocupación es mas atrás ahora, mi problema ahora es cómo esa subjetividad es hablada por un discurso y ni siquiera lo repara, lo repite de modo mecánico. Y es donde se ve cómo funcionan de manera tan aceitada los planteos hegemónicos. Para lo cual, los medios masivos de comunicación colaboran de manera más que clara, más que importante.
A la vez, fue una jugada personal, la de instalar una discusión en la academia, sobre un objeto sobre el que se supone la filosofía no debe hacerse cargo. Esta cuestión que parece que no hay que ir al barro, que la filosofía sigue encerrada en los gabinetes, y que ésta pasa por los enunciados: discursos que se refieren a otros discursos, a otros discursos, etc.
Entonces, una de las decisiones también fue de publicar tesis que no hablen de otro libro, sino tesis que generen, que conmuevan a pensar, que muevan, que provoquen, que molesten. La opción que tenemos es la de, ante un formato dentro de un régimen como es la tesis académica, dar un paso afuera y formatear de otra manera o reformular esas mismas hipótesis pero con todo aquello que quedó afuera. La idea no es apropiarnos de un trofeo para la vitrina académica, sino que la intención es que tenga una bajada, para que sea parte de la polis. La jugada que siempre se enuncia, y hay que tomar decisión, porque es de doble entrada: se enuncia un planteo político hacia lo académico, o al revés. Y parece que fuera irreconciliable, cuando lo pensás en términos bipolares, pero cuando lo pensás en los matices, es plenamente posible. Creo, que esa posibilidad es nuestra potencia, ahí radica la potencia de 17grises, en que lo vemos como posibilidad. Ahí es donde queremos interpelar y ahí es donde el formato de tesis cumple su rol. Nos mantiene trabajando en una dinámica de tensión: en relación a la academia y en relación a la polis. Para lo cual hay que trabajar con el lenguaje…
C: …como decía Raymond Williams: escribir de diferentes modos, sirve para intervenir, afectar en diferentes espacios. Además, nosotros siempre decidimos trabajar con lo que vaya a ser futura publicación, en términos de algo que excede el marco de autodefinirse de algunos espacios. Partimos de la idea de en qué medida este ensayo, esta tesis, lo que sea, es pensamiento critico. Este se da de diferentes maneras, ya sea por el tratamiento del objeto, construcción de un corpus, por lo interesante de la perspectiva teórica, ver cómo afecta a ese corpus tratado, etc. En ese sentido, las tesis además de ser rescritas, de afectar diferentes espacios, son evaluadas en términos metodológicos. Es algo con lo que venimos trabajando, de hecho hay otras tesis que tenemos ganas de publicar, pero hay cosas que todavía no cierran. Cada género exige una manera de enfocarlo, y propone ya su propia auto evaluación.
Pienso esto porque si uno se circunscribe al tema, te podés encontrar con esas tesis sobre “La caída del alma“en Plotino; no obstante ello, uno no puede dejar de ver que con el mismo corpus o similar, se pueden hacer construcciones muy lucidas; pienso en un ejemplo radical: La cosa y la cruz de León Rozitchner, explicar las metamorfosis del capitalismo a partir de su articulación con el cristianismo. En ese sentido, no es que sustraemos la atención a aquel tema que aparentemente no es de la polis sino que pensamos en todo lo que hay atrás de una escritura de tesis o un texto ensayístico. Lo mismo con un libro de relatos. Es decir, si nos interesa que afecte la construcción de los imaginarios, no podemos prever que necesariamente hable de aquellos imaginarios sobre los cuales se define una sociedad, por ejemplo, un imaginario clasista; porque eso haría que publicáramos el libro de Mariano y no el de Karen, pero sin embargo, el de Karen discute a través de los lenguajes, a través de cómo la verdad está enquistada en los lenguajes.
G: Sostenemos que es imposible interpelar el imaginario, sin cambiar lo simbólico; si vos no trabajás sobre lo simbólico no hay relación posible con reestructurar el imaginario. Dudar del valor hegemónico que tiene, dudar del valor de verdad, pensar que eso no es verdad, que lo que se naturalizó no es verdad. Para eso hay que hacer una especie de suspensión de estos tonos polares, ni blanco ni negro, y no es que te queda la nada, te quedan 16 tonos de grises a los que nosotros le agregamos uno más: discutamos ahora. Para cambiar ese registro de lo imaginario, vamos a trabajar sobre lo simbólico, vamos a trabajar sobre lo simbólico con los objetos que ya están construidos. El formato tesis ya es un formato que está construido, pero nosotros preferimos a aquel que se pone en riesgo, que haya tomado a la escritura desde una experiencia de riesgo. Que el tesista asuma ese riesgo, también el literato y el ensayista. Ahí es donde apunta 17grises. Si no nos provoca, si no nos interpela, si no provoca una disrupción, un resquebrajamiento en lo simbólico donde hay articulación con el imaginario, no nos interesa.
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